Las elecciones presidenciales de 2026 no solo definirán el rumbo político nacional, sino también el futuro económico y social de regiones estratégicas como Santander. Los proyectos políticos de Iván Cepeda y Abelardo De la Espriella representan visiones completamente distintas sobre el desarrollo regional.
Cepeda propone fortalecer la inversión social, impulsar programas de transición energética y ampliar políticas de apoyo comunitario. Su discurso enfatiza la necesidad de reducir desigualdades y fortalecer la presencia estatal. En Santander, sectores progresistas consideran que un eventual gobierno de Cepeda podría impulsar programas educativos, energías limpias y desarrollo rural.
Por otro lado, Abelardo plantea un enfoque basado en inversión privada, infraestructura, seguridad y fortalecimiento empresarial. Su narrativa busca consolidar a Santander como un motor económico nacional. Uno de los temas más importantes para la región es la infraestructura vial. Empresarios y comerciantes consideran fundamental mejorar conectividad hacia la Costa Caribe y el centro del país.
La industria petrolera también aparece como un punto clave. Mientras Cepeda plantea avanzar hacia transición energética, sectores económicos temen impactos sobre empleo e inversión. Abelardo, en cambio, ha defendido la continuidad de sectores extractivos bajo esquemas de fortalecimiento empresarial y seguridad jurídica.
El empleo juvenil representa otro desafío importante. Santander posee uno de los ecosistemas universitarios más relevantes del país, pero muchos jóvenes enfrentan dificultades para acceder a empleo formal. Cepeda propone ampliar programas estatales de empleo y educación. Abelardo insiste en generar condiciones para crecimiento empresarial y expansión del sector privado.
El agro santandereano también ocupa lugar central en el debate presidencial. Café, cacao, avicultura y producción agrícola dependen de decisiones relacionadas con inversión, infraestructura y comercio. La seguridad sigue siendo una preocupación regional. Comerciantes y ciudadanos reclaman mayores garantías frente a delincuencia y extorsión.
Las dos campañas coinciden en que Santander tendrá relevancia estratégica durante el próximo gobierno. Sin embargo, las rutas planteadas son completamente diferentes. La decisión de los santandereanos podría influir significativamente en el resultado nacional y en la orientación futura del país.