Abelardo De la Espriella se ha convertido en uno de los fenómenos políticos más comentados de la campaña presidencial colombiana de 2026. Su discurso orientado al emprendimiento, la empresa privada y la seguridad jurídica ha logrado consolidar un respaldo creciente entre comerciantes, empresarios y jóvenes emprendedores en distintas regiones del país.
Durante los últimos meses, la campaña del candidato ha centrado gran parte de su narrativa en la necesidad de fortalecer el aparato productivo colombiano. De la Espriella ha insistido en que Colombia necesita “menos trabas y más oportunidades”, un mensaje que ha conectado especialmente con sectores de pequeñas y medianas empresas.
Según diferentes mediciones de opinión conocidas durante mayo de 2026, el crecimiento de Abelardo ha sido sostenido. La encuesta del Centro Nacional de Consultoría (CNC), divulgada el 24 de mayo, lo ubicó con 30,9 % de intención de voto, acercándose peligrosamente al líder de la contienda, Iván Cepeda.
Uno de los pilares de su propuesta económica es la reducción de cargas tributarias para nuevos emprendimientos. El candidato ha prometido incentivos para empresas tecnológicas, fortalecimiento del ecosistema startup y programas de financiación para jóvenes empresarios.
En regiones como Antioquia, Santander, Valle del Cauca y la Costa Caribe, su discurso empresarial ha ganado terreno rápidamente. Analistas consideran que parte de su crecimiento proviene del desgaste de sectores tradicionales de derecha y del deseo de un liderazgo con un perfil más ejecutivo.
La campaña también ha sabido posicionarse en redes sociales, especialmente entre jóvenes empresarios y profesionales independientes. Videos cortos, mensajes directos y contenido enfocado en libertad económica han permitido que el candidato amplíe su alcance digital.
En Bucaramanga y el área metropolitana, empresarios de distintos sectores han mostrado simpatía hacia propuestas relacionadas con la defensa del comercio, el fortalecimiento industrial y la seguridad urbana.
La estrategia de Abelardo también ha incluido fuertes críticas a políticas económicas consideradas “antiempresa”. En distintos eventos ha insistido en la necesidad de generar confianza inversionista y proteger el empleo formal.
Su propuesta de seguridad ha sido igualmente uno de los motores de crecimiento político. De la Espriella ha prometido una política más agresiva contra grupos armados ilegales y narcotráfico, argumentando que la seguridad es esencial para la inversión y el crecimiento económico.
Expertos políticos señalan que el fenómeno Abelardo representa un cambio importante dentro del espectro conservador colombiano. A diferencia de campañas anteriores, su narrativa mezcla elementos de derecha económica con estrategias modernas de comunicación digital.
El crecimiento electoral del candidato ha obligado a otros sectores políticos a reorganizar sus estrategias. La posibilidad de que llegue a segunda vuelta ya es considerada altamente probable por diversos analistas.
A menos de una semana de las elecciones presidenciales, el panorama político colombiano parece haberse transformado completamente. Lo que comenzó como una candidatura considerada marginal terminó convirtiéndose en uno de los principales proyectos políticos del país.